Envejecemos y nos deshidratamos

Conforme vamos envejeciendo, la cantidad de agua en nuestro cuerpo disminuye y los riesgos de deshidratación aumentan, por lo que si no estamos alerta, podemos sufrir complicaciones.

La deshidratación se ha asociado con un aumento en las tasas de mortalidad entre los pacientes hospitalizados de más edad y aumentar el riesgo de repetidas estancias en el hospital.

La deshidratación es causa frecuente de hospitalización en la tercera edad, y se encuentra entre las diez causas más frecuentes de hospitalización en los Estados Unidos.

De esta manera, les compartimos algunas consideraciones sobre la correcta hidratación en las personas de la tercera edad.

El adulto mayor, cuando vive solo, se olvida de tomar líquidos, y de esta forma, se deshidrata. La deshidratación puede causar confusión mental abrupta, caída de presión arterial, aumento de las palpitaciones cardíacas, angina (dolor en el pecho), coma y hasta muerte.

Éste “olvido” de tomar líquidos comienza a los 60 años de edad, cuando tenemos poco más del 50% de agua que deberíamos tener en el cuerpo. Esto forma parte del proceso natural de envejecimiento. Por lo tanto, los ancianos tienen una menor reserva hídrica.

Con todo, existen más complicaciones: aún deshidratados, las personas de edad avanzada no sienten ganas de tomar agua, pues sus mecanismos de equilibrio interno no funcionan muy bien.

1 – Los adultos mayores deben de tener el hábito de beber líquidos. Por líquido entiéndase el agua, jugos, tés, agua de coco, leche, sopas, gelatina y frutas ricas en agua, como sandía, melón, melocotones, piña, naranja y mandarina. Es indispensable que cada dos horas, tomen algún líquido.

2 – Y una alerta para los familiares: ofrezcan constantemente líquidos a los ancianos. A la vez, sean atentos con ellos. Al percibir que están rechazando líquidos y, de un día para el otro, están confusos, irritados, les faltará el aire, muestran falta de atención.

Fuente: www.almomento.mx

Acerca de 

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona, decidí­ seguir mis estudios en la Universidad Iberoamericana de México obteniendo el tí­tulo de Posgrado en Museos. El arte de la vida me llevó a trabajar en el mundo de la comunicación, redactando en diferentes páginas web del corporativo basico.mx

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