Hacer corajes aumenta la posibilidad de tener un infarto

La probabilidad de un ataque al corazón es 8.5 más alta en las dos horas siguientes a un episodio de enfado intenso.

Muchas investigaciones han coincidido en que la tendencia a la ira y el enfado reiterado tienen una relación directa con las enfermedades coronarias.

La Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, ha presentado recientemente las conclusiones de un estudio realizado con más de 23.000 varones de entre 50 y 85 años, en el que manifestaban la forma en que se comportan cuando se enfadan. En el transcurso de los dos años que duró el seguimiento se registraron 328 casos de enfermedades cardiovasculares.

La sorpresa no fue observar la alta incidencia de las enfermedades del corazón en personas propensas a la ira, sino descubrir que aquellos hombres que mostraban niveles moderados de expresión de sus enfados tenían sólo el 50% de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellos que reprimían completamente su ira.

Cuando una persona vive un momento de coraje intenso, es bastante probable que aumente la frecuencia cardíaca y la presión arterial; pueden endurecerse los vasos sanguíneos y aumentar la coagulación. Todos esos síntomas están relacionados con un ataque al corazón.

¿Cómo podemos controlar el enfado?

  1. Debemos de recordar las consecuencias que puede llevarnos a un enfado, con lo que mejor nos prevenimos. Les compartimos una serie de consejos que esperemos, les sean útiles.
  2. En vez de culpar a las circunstancias externas o a los demás, hemos de considerar que nuestra falta de aceptación y consiguiente enfado son las causas de nuestro malestar.
  3. Si aceptamos a los demás tal y como son, sin juzgarlos, mejoraremos nuestras relaciones y controlaremos nuestras actitudes de enfado y crítica.
  4. Cuando estemos a punto de enfadarnos con alguien, hagamos un esfuerzo por recordar todo lo bueno que recibimos de esa persona.
  5. Alegrarnos de las buenas cualidades de los demás y de su buena fortuna contrarrestará nuestro enfado y nuestras críticas, nos ayudará a desarrollar potenciales similares a los que admiramos y, al mismo tiempo, nos ayudará a superar la envidia.
  6. El auténtico antídoto del enfado es la paciencia. Paciencia no es resignación. Con paciencia podemos mejorar lo que deseemos y comunicarnos mejor con quienes nos rodean.

Acerca de 

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona, decidí­ seguir mis estudios en la Universidad Iberoamericana de México obteniendo el tí­tulo de Posgrado en Museos. El arte de la vida me llevó a trabajar en el mundo de la comunicación, redactando en diferentes páginas web del corporativo basico.mx

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