La desnutrición en los adultos mayores

La desnutrición es un tema frecuente en los adultos mayores. La prevalencia de desnutrición se estima entre el 10% hasta el 85% en este segmento de población.

La desnutrición afecta a la calidad de vida del adulto mayor y los familiares.  Se sabe que en México la desnutrición proteínica y calórica es la octava causa de mortalidad en mujeres mayores de sesenta años y la décima en los varones, con una proporción mayor en la zona rural que en la urbana de ambos sexos.

Cuando vamos envejeciendo, se presentan algunos cambios fisiológicos, psicológicos y socioeconómicos que contribuyen a la desnutrición. Un ejemplo de alteración fisiológica es la disminución en la percepción sensorial, la cual puede afectar el consumo de alimentos.

Los adultos mayores tienen una reducción o atrofia de las papilas gustativas, a veces también presentan fisuras en la lengua y glositis; una consecuencia de ello es la disminución de la habilidad para detectar los sabores salados y amargos. De esta manera, es normal que suceda una pérdida del apetito casi en el 50% de los adultos mayores.

Estudios realizados en México y en otros países muestran una relación significativa entre el número de las piezas dentales y el consumo calórico lo cual ha podido demostrar que los adultos mayores que aún tienen sus dientes naturales tienen una mayor ingestión calórica y mejor consumo de carbohidratos, proteínas, fibra dietética, calcio, hierro y vitamina B comparado con adultos mayores que poseen dentadura artificial.

Por último, con referencia al aparato digestivo y asociación con la disminución de la ingestión calórica puede contribuir a que el adulto mayor no cubra sus requerimientos de energía, siendo negativo, el cual puede ser el principio de la desnutrición.

Un factor fisiológico que puede contribuir a la desnutrición mediante la disminución de la ingesta calórica, es la pérdida de masa corporal libre de grasa y la disminución de los requerimientos de energía.

El aporte alimentario recomendado para varones y mujeres mayores de 50 años es de 2,300 y 1900 kcal/día, respectivamente. Es importante considerar que una parte de la población mayor de 60 años no cubre estas recomendaciones.

El pobre consumo energético más la presencia de alguna enfermedad y el uso de medicamentos podrían afectar seriamente la ingestión calórica y contribuir de esa manera al riesgo de desnutrición o presencia de desnutrición.

Dentro de los factores psicológicos asociados a la desnutrición se encuentran la depresión, aislamiento y soledad, así como alcoholismo, bajos ingresos económicos y la falta de conocimientos sobre nutrición. Otro factor que puede limitar el consumo de alimentos es evitar salir para realizar las compras y preparar los alimentos debido a problemas fisiológicos como la disminución en la visión de lejos y de cerca, la pérdida del oído y las caídas.

Una vez todo lo expuesto, es claro que la desnutrición se presenta en adultos mayores debido a alteraciones fisiológicas, socioculturales, económicas y psicológicas que pueden contribuir a la desnutrición.

La gente mayor, además de la edad y la enfermedad, presentan otros factores de riesgo importantes de desnutrición. Por ello, la detección e intervención oportuna de los adultos mayores en riesgo y aquellos con desnutrición es muy importante, dado que si así se podrán evitar las altas tasas de morbilidad y mortalidad asociadas con la desnutrición.

Acerca de 

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona, decidí­ seguir mis estudios en la Universidad Iberoamericana de México obteniendo el tí­tulo de Posgrado en Museos. El arte de la vida me llevó a trabajar en el mundo de la comunicación, redactando en diferentes páginas web del corporativo basico.mx

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