Vida sedentaria en adultos mayores

La conducta sedentaria es propia de la manera de vivir, consumir y trabajar en las sociedades avanzadas. Una persona se la considera sedentaria cuando realiza menos de 30 minutos diarios de ejercicio regular y menos de 3 días a la semana.

Con todo, la inactividad física no es simplemente la elección de una persona, también existen otras influencias externas como la falta de acceso a espacios abiertos seguros, a instalaciones deportivas, así como los escasos conocimientos sobre los beneficios de la actividad física y la insuficiencia de presupuestos para promover la actividad física y educar al ciudadano puede hacer difícil, si no imposible, empezar a moverse.

Se considera que una persona es sedentaria cuando su gasto semanal en actividad física no supera las 2000 calorías. También lo es aquella que sólo efectúa una actividad semanal de forma no repetitiva por lo cual las estructuras y funciones de nuestro organismo no se ejercitan y estimulan al menos cada dos días, como requieren.

El ejercicio físico es una actividad planificada, estructurada y repetitiva que tiene como objetivo mejorar o mantener los componentes de la forma física.

El sedentarismo disminuye la capacidad de adaptación a cualquier actividad física, iniciando un círculo vicioso. Está comprobado que los estilos de vida sedentarios constituyen una de las 10 causas fundamentales de mortalidad, morbilidad y discapacidad, constituyendo el segundo factor de riesgo más importante de una mala salud, después del tabaquismo. El sedentarismo duplica el riesgo de enfermedad cardiovascular, de diabetes tipo II y de obesidad; asimismo, aumenta la posibilidad de sufrir hipertensión arterial, osteoporosis, cáncer de mama y colon, entre otros.

¿Cómo podemos pasar del sedentarismo a la actividad?

Existen cuatro tipos principales de ejercicios recomendables para los adultos mayores. Lo ideal sería poder realizar un poco de todos.

  • Actividades de resistencia – como caminar, nadar o andar en bicicleta – que desarrollan resistencia y mejoran la salud del corazón y el sistema circulatorio
  • Ejercicios de fortalecimiento, que desarrollan tejido muscular y reducen la pérdida muscular relacionada con la edad
  • Ejercicios para estirar los músculos, para mantener el cuerpo ágil y flexible
  • Ejercicios de equilibrio para reducir las posibilidades de sufrir una caída

Por otro lado, es muy importante cuidar la alimentación, con lo que les compartimos un ejemplo de cómo deberían de repartirse los alimentos.

Abundante: Pescados blancos y azules, pollo, huevos, verduras, lácteos, quesos frescos, vegetales y agua
Moderado: Legumbres, pasta, arroz, papas, pan, fruta (alternarlos; cantidad variable según actividad física), café o cacao bajo en calorías.
Escaso: Aceites, jamón, carnes rojas y frutos secos.
Ocasional: Grasas, embutidos, quesos curados, frituras y bebidas alcohólicas, dulces, chocolate, bollería, refrescos.

Acerca de 

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona, decidí­ seguir mis estudios en la Universidad Iberoamericana de México obteniendo el tí­tulo de Posgrado en Museos. El arte de la vida me llevó a trabajar en el mundo de la comunicación, redactando en diferentes páginas web del corporativo basico.mx

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