Apatzingán, mentiras de Estado

Corría el mes de febrero de 2015, Luis Videgaray Secretario de Hacienda y uno de los 2 hombres fuertes del Presidente, aceptaba públicamente lo que ya todos sabíamos, la más profunda de las crisis del Gobierno Federal es la de credibilidad, pedía a su modo y entre los señalamientos por la exposición a la que fue objeto de su casa adquirida en condiciones extrañas a grupo Higa, que para que México pudiera aprovechar el potencial de las reformas alcanzadas, primero teníamos que confiar en las decisiones del Gobierno federal, una especie de borrón y cuenta nueva venía a poner sobre la mesa Videgaray.

Parece que al Gobierno de la República se le ha olvidado aquello de que “la confianza se gana” o en su caso se pierde, tomaron la ruta de apostarle al olvido e hicieron lo mínimo indispensable para callar las sospechas, apenas atinaron  a designar a un Secretario de Función Pública, quien por cierto, se encuentra estrechamente ligado al Secretario de Hacienda.

Pero este mes, parece que la espiral de la desconfianza ha cobrado nuevos bríos, el reportaje de Laura Castellanos dado a conocer en la revista Proceso sobre lo ocurrido en Apatzingán el 6 de enero de 2015, en el que a través de una reconstrucción de hechos basada en videos, fotografías y testimonios de testigos de los hechos, ha echado por tierra la versión oficial y dejado de manifiesto que por lo menos, estamos ante un Estado deshonesto, un Estado que aún cree que es posible maquillar los hechos y manipular a la opinión pública. Apatzingán nuevamente ha explotado en las manos del Presidente de la República, quien por cierto, acababa de nombrar como Director de la CONADE, a uno de los actores claves en el Michoacán de esos días y quien fuera artífice de la versión oficial de ese episodio: Alfredo Castillo.

Si bien, aún no podemos dar por cierto que en la tierra caliente de Michoacán, las fuerzas federales perpetraron un crimen desde las instituciones públicas, las dudas respecto a aquella insostenible versión del fuego cruzado dada por Castillo se han acrecentado y la credibilidad se erosiona a pasos agigantados.

Los mexicanos, pero particularmente los michoacanos, merecen la verdad y merecen justicia, hace falta una investigación seria y contundente, si el estado mintió, o peor aún, si el estado es responsable de crímenes, que asuma las consecuencias y que se castigue a los responsables.

Tlatlaya y Ayotzinapa deberían haber dado una dura lección al Presidente Peña y a su equipo, los vacíos o ausencias no existen, alguien o algo los llena siempre, pero parece que siguen sin entender.

Acerca de 

Contador Público por la UMSNH. Con estudios en posgrado en administración estratégica. Contralor Interno del Congreso del Estado. Analista político en medios electrónicos en Michoacán. Catedrático de la UMSNH. Socio Fundador de YAMAV Asesores Fiscales y Financieros.

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