¿Qué tal unas fresas?

Las fresas florecen, según las variedades, desde finales del invierno hasta principios del verano, por lo que los frutos maduran durante toda la primavera y bien entrado el verano; desde el mes de marzo hasta julio. Estas frutas desprenden un perfume inconfundible cuando se encuentran en su punto óptimo de consumo que les hacen reconocibles a distancia.

Las fresas y los fresones son frutas poco energéticas, cuyo principal componente, despúes del agua, lo constituyen los hidratos de carbono, con una cantidad moderada, alrededor de 7% de su peso, fundamentalmente: fructuosa, glucosa y xilitol. También son una buena fuente de fibra.

Sus propiedades nutricionales

Son ricas en vitamina C, con un porcentaje superior al que posee la naranja. Una ración media de fresas contiene 86mg de vitamina C; mientras que una naranja mediana contiene 82. Si bien en cualquiera de los dos casos las ingestas diarias recomendadas para esta vitamina están más que superadas.

Entre los minerales, los más elevados son el hierro y el yodo, seguidos del calcio, fósforo, magnesio y potasio. Además su bajo aporte en sodio y su alto contenido en potasio hace que estén indicadas en personas con hipertensión arterial.

Las fresas contienen diversos ácidos orgánicos, entre los que destacan: el ácido cítrico, de acción desinfectante y alcanizadora de la orina, potencia la acción de la vitamina C, ácido málico, oxálico y también contienen pequeñas cantidades de ácido salicílico. Por ello, deben evitarlas aquellas personas que presenten intolerancia a la aspirina.

El color de la fresa es debido a unos pigmentos vegetales conocidos como antocianinas. Éstas actúan como potentes antioxidantes. Es una de las frutas con mayor capacidad antioxidante, la cual no sólo se debe a su contenido en antocianinas, sino también a la presencia en su composición de cantidades importante de polifenoles y de vitamina C.

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